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El colegio y la enfermedad celíaca Dra. Susana Sánchez de Buceta Cuando
nuestros hijos celíacos comienzan a concurrir a una guardería o jardín
de infantes, debemos enfrentarnos a un desafío muy importante. Estarán
al cuidado de otras personas y se expondrán a situaciones en las que se
le ofrecen alimentos que no pueden consumir.
Si el mensaje que transmiten los papás y la familia del celíaco es claro, no será difícil transmitirlo a los docentes. Debemos
darles una lista de los alimentos permitidos, información acerca de la
enfermedad, de los riesgos de no cumplir la dieta, y hablarles de a
importancia de que el niño no se sienta discriminado por comer sin
harina. Tenemos que darles todo el material y las explicaciones que nos solicite. El
docente nos ayudará a transmitir esto a los compañeritos y a informar a
los demás padres que nuestro hijo es igual que los demás niños pero que
come diferente. La actitud del docente es realmente muy importante.
Debemos
plantear seriamente esta situación en la escuela ya que nuestros niños
crecerán sanos sólo cumpliendo estrictamente la dieta libre de gluten. La
merienda, los caramelos que le convidan los chicos, las fiestas de
cumpleaños, las salidas escolares, las invitaciones a jugar en casas de
los amigos, son tantas las situaciones que se plantearán junto con la
socialización que no podríamos mencionarlas todas. Estas
situaciones los celíacos las van a vivir siempre, toda su vida. Esto es
más que suficiente para que entre todos hagamos que estos momentos no
los vivan con inseguridad y así los puedan disfrutar plenamente como
todos los niños. Los papás
debemos adelantarnos a las situaciones prepararando a nuestros hijos
comidas o meriendas similares a las que consumen sus amigos pero con
sus harinas. Enviar siempre un paquetito con algo rico para compartir, hace que el chico no desee lo que comen los demás.
Si
podemos enviar lo mismo que comen todos pero de las marcas permitidas,
ellos sentirán y verán que están comiendo lo mismo que el resto. La
actitud de los demás niños es tomarlo con total naturalidad, aprenden
que solo pueden compartir algunas cosas con sus amigos celíacos y le
preguntan a la maestra si les pueden convidar tal o cual cosa. Por
suerte también en general nos sorprende la actitud de los papás ya que
suelen darnos seguridad de que solo les ofrecerán alimentos permitidos
o los que los chicos lleven desde casa.
No debemos aislar a nuestros niños, ni temer dejarlos salir a disfrutar de lugares y situaciones en las que no participemos. Sí debemos informar, y tomar precauciones para que nuestros niños se sientan seguros siempre.
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| |  agosto - 2009 |
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